Tribuna del becario (V)

En la entrada de hoy, Ángela nos cuenta cómo se enfrenta a los textos jurídicos que le presentamos 🙂

Traducir textos jurídicos

Así como los carpinteros o los fontaneros, los traductores también usamos herramientas. Pero no nos imaginéis de aquí para allá, llave inglesa en mano intentando traducir un texto a base de giros de tuerca. No, no, lo nuestro es diferente, también tenemos nuestra propia bolsa de herramientas, cada una de ellas distinta, la mayoría herramientas informáticas. Supongo que de momento no os he descubierto nada nuevo, lo bueno viene ahora.

Pensemos por un momento en textos jurídicos, contratos de arrendamiento, certificados de defunción, testamentos, acuerdos prematrimoniales y un largo etcétera de textos repletos de arcaísmos, eufemismos, perífrasis léxicas, párrafos de una extensión gigantesca, los cuales la mayoría de las veces, si no estás especializado en este tipo de traducción, eres incapaz de entender en tu propio idioma. Y llega ese momento de inflexión. Sois, por un lado, ese testamento de un solo párrafo, (que ni siquiera tiene puntuación) y por otro tú con tu ordenador. Estáis los dos solos ante el peligro. Tienes dos opciones: frustrarte, o respirar profundamente y empezar a teclear en busca de qué narices significa esa frase interminable en castellano. Para descifrarla vas paso a paso, localizas cuáles son las online_info_resourcesexpresiones o términos que no entiendes, y después deslizas tus dedos ágilmente por el teclado y escribes la dirección de páginas como law.com o la Enciclopedia Jurídica Online. A veces la respuesta llega rápido, con un halo de luz y música celestial, y otras veces no solo basta con mirar en un par de diccionarios jurídicos online. Si la solución se te resiste, existen otros portales como proz.com, el Diccionario de comercio exterior,  el Diccionario World Trade Organization o Termium.

Una vez que has entendido qué quiere decir el texto en castellano, es hora de empezar a traducir, que para eso te han contratado. Sí, vuelve a respirar, calma. La terminología de los textos jurídicos es complicada, pero tenemos muy buenas herramientas a nuestra disposición, como los portales lexicográficos Linguee, Lexicool o Wordreference. Éste último incluso tiene un apartado especializado para la traducción de términos en un contexto jurídico.  Pero ( porque siempre hay un pero, y no iba a ser menos en el ámbito de la traducción), la estructura sintáctica de estos textos es muy obtusa y al estructurar ese tipo de frases en el idioma de destino, puedes meter la pata. Para esto tenemos los buscadores de textos paralelos como Linguee. Pero como nunca nos podemos fiar de una sola herramienta, otros portales donde buscar y que siempre son de mucha ayuda son otros como ONECLE, dónde podemos encontrar modelos de contrato en inglés y Toda la Ley, dónde podemos encontrar modelos de contrato en español.

Después de todo, solo me queda llegar a la conclusión de que las herramientas de un traductor no son tan pesadas como los destornilladores, las llaves inglesas o los martillos, pero ya sabéis lo que dicen, más vale maña que fuerza.

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